Carta a tu yo acomplejado:
Sinceramente, no sé cuándo llegamos
al punto en el que empieza a importarnos la opinión de los demás
sobre nuestro cuerpo. Supongo que la adolescencia empieza cuando se
empieza el instituto, cuando descubres que hay personas realmente
malas que te pueden destruir con unas simples palabras, que te pueden
hundir en la miseria si no te das cuenta de que no eres eso que dicen
que eres.
Al principio pasas de sus comentarios,
pero poco a poco, te empiezan a afectar, empiezas a bajar de peso sin
pasarte, a cambiar tu ropa,... Creeme que no eres tú el problema,
cada persona tiene su cuerpo. Esas piernas que según dices son
gordas, seguro que son preciosas, eso de que tus pechos son demasiado
pequeños o demasiado grandes, seguro que son perfectos para tu cuerpo,
las caderas que dices que son anchas, son las que te hacen tener
curvas, que te ayudan a que según qué vestidos te queden mejor, y
si no las tienes anchas también te disgustarías porque las quieres
anchas. Tenemos la mala costumbre de querer lo que no tenemos y no
valorar lo que tenemos, hablo en general, no sólo por nuestro cuerpo
si no en la vida en general.
Al cabo de un año viviendo
acomplejada te vas dando cuenta de que no estás tan gorda como creeís
de que tus caderas hacen que tus pantalones favoritos te queden a la
perfección, de que tus piernas que creías horribles te pueden
llegar a gustar, de que si no fuera por tener los pechos pequeños
esa camiseta que tanto te gusta no la podrías llevar o si son
grandes seguro que te pasa igual. Y es que al cabo del tiempo nos
terminamos dando cuenta de que no todo es como lo vemos en ese
momento, de que estamos cambiando y de que hemos cambiado cosas de
nosotros mismos por culpa de perronas idiotas que lo único que
querían era dañarnos y lo consiguieron, y tanto que lo
consiguieron...
Esta carta va para todas aquellas
personas acomplejadas, que se vayan a la mierda esas personas que
critican para dañar. Creeme cuando te digo que eres perfecta a tu
manera, que eres tal y como eres por diversos motivos y quizá nunca
conozcamos la mayoría de ellos.
Texto mío
Texto mío
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